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Pesados caen mis ojos, desconcertados por la carga. Ando silencioso, con enojo, navegando en la locura amarga. Nada satisface el alma, pensar mortifica mi almohada. La apatía sepulta minutos, y no alcanzo a ver los frutos. Un día vendrán las respuestas, contando buenas experiencias a mi vida como en un sueño. Mientras llega el buen tiempo, el descanso satisfactorio, que está en boca de todos.